¿Qué hicimos?¿Qué hacemos?¿Qué haremos? Interrogantes que plantean un abanico de explicaciones y justificaciones. Desde el inicio de los tiempos se hacen cosas simplemente para subsistir, simplemente para ser feliz, simplemente sin sentido manifiesto. La sopa de nuestro gesticular eleva lentamente su temperatura hasta que rompe en hervor en el final de nuestros dias. Se puede olfatear entonces las consecuencias de ésto o aquéllo, hasta podemos dar una probada a ese menjunje de buenos malos, y con tonalidades de grises sucesos cometidos acaecidos mientras aún éramos poseedores de la birome que continuaba escribiendo nuestra historia en este mundo.
Al fenecer entonces se presenta de alguna u otra forma de manera lenta, asimilable y comprensible la historia de nuestra vida, desde que carecíamos de conciencia, hasta que, con generosas excepciones, éramos plenamente lúcidos de lo cometido. Es en ese momento que abrimos los ojos como platos, o el medio que fuese que tengamos en aquél purgatorio revelador. No hay más remedio, no existe otro método, no se puede escapar a la realidad. El segundo paso es la colocación empática. Sentir efectivamente y vivir en carne propia la felicidad o el dolor que causamos, o que quisimos causar. Es propablemente en este proceso que notamos lo que realmente hicimos, desde que todo lo pensado, cometido u omitido tiene consecuencias sociales. Es en verdad una realidad social, donde existen dos o más actores que ejercen influencia mutuamente perpetrando una compleja red que determina la realidad social..
Wednesday, 17 December 2008
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