Cierta ocasión escuché un canto celestial,
fue una noche de octubre,
era totalmente divino.
Quedé totalmente cavilante,
¿Provenía aquélla voz de una dama?,
¿O sería acaso una bendición del propio universo?
Comprendí en ese momento,
que la auténtica bealdad,
la sublimidad en palabras,
existe...
Era aún lenta,
mi asimilación de aquéllo,
un estado de total duda me dominaba.
Pero en cierto instante,
puramente trascendental y sagrado,
desaparecieron los abismos.
Entonces comprendí ,
mi llegada al paraíso mismo,
ya que desde lo más profundo de mi ser,
me di cuenta,
que estaba realmente enamorado.
Sebastián Ancavil.
Saturday, 10 November 2007
Monday, 5 November 2007
Tus ojos
A través del cielo estrellado
Cual contemplación de la belleza permanente
Observaba tus cálidos ojos.
Allí la hermosura no tiene principio ni fin
Su fulgor irradia en todas direcciones
Perpetrando hasta el más lúgubre recoveco de mi ser.
Esos cálidos ojos tuyos
Que menguan cualquier trivialidad terrenal
Y devuelven el verdadero sentido de la vida.
Esos lindos faros
Que salvan del extravío al perdido marinero.
Tus ojos
Que simplemente me hacen recordar
El inmenso amor en este mundo.
Atraviesan mi alma
Transmutándola hacia un estado primitivo
De amor sincero.
Sebastián Ancavil.
Cual contemplación de la belleza permanente
Observaba tus cálidos ojos.
Allí la hermosura no tiene principio ni fin
Su fulgor irradia en todas direcciones
Perpetrando hasta el más lúgubre recoveco de mi ser.
Esos cálidos ojos tuyos
Que menguan cualquier trivialidad terrenal
Y devuelven el verdadero sentido de la vida.
Esos lindos faros
Que salvan del extravío al perdido marinero.
Tus ojos
Que simplemente me hacen recordar
El inmenso amor en este mundo.
Atraviesan mi alma
Transmutándola hacia un estado primitivo
De amor sincero.
Sebastián Ancavil.
Subscribe to:
Comments (Atom)