Apreciando el verdor esencial de la vida
se contempla la eclipsada y dudosa razón de existir,
razón proveniente de un aparente afán de morir,
para luego existir cíclicamente.
Razones disfradas como el odio,
entintadas de esperanza,
esperanza basada en anhelos recurrentes
de endebles y sutiles realidades.
Aquéllo es la savia de nuestra aparente historia
deseo y sed de pasión,
ennegrecidas aún más por nuestra supuesta racionalidad,
cimentada en nuestro conocimiento adquirido en los
aún incalculables eones.
Naturaleza del cuerpo
ser su propio ideal
de ir a ningún lugar
de vivir estando muerto
de no abrir todos los ojos
de aclopar los eslabones de sucesivas vivencias de tan intangible provecho...
Saturday, 25 October 2008
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